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Ha llegado el otoño y con el, los catarros, dolores de garganta, resfriados y gripes.

¿Y, qué es lo primero que nos tomamos para combatirlos o prevenirlos? Un buen vaso de zumo de (3 o 4) naranjas porque durante toda la vida nos han dicho que era perfecto para mantenernos fuertes y llenos de vitamina C!

La pregunta que nos planteamos es ¿nos tomaríamos 4 naranjas (masticadas) de una sentada? Entonces, ¿por qué nos las bebemos?.

Esta reflexión es perfecta para explicar los tipos de azúcares y las bondades de masticar la fruta frente a beberla.

No es el mismo azúcar el de un zumo de naranjaque una naranja masticada o el de un ultraprocesado que contenga naranja. Aquí tendríamos los diferentes tipos de azúcares.

  • Azúcar añadido: Sería el caso del ultraprocesado con naranja, elaborado con naranjas pero también tendrá como ingrediente una alta cantidad de azúcar, aparte de otros ingredientes comunes, como las harinas, aceites, huevos, conservantes, etc. Por ello, debes de tener cuidado con lo que compras, no te olvides de leer las etiquetas, aprende aqui cómo hacerlo. No te dejes engañar por la publicidad del “sin azúcar añadido” porque lo más probable es que tenga grandes cantidades de edulcorantes y otros ingredientes escondidos en la etiqueta, haciendo de éste, un producto ultraprocesado y no saludable.
  • Azúcar libre: Sería el caso del famoso zumo de naranja “para combatir resfriados”. Este azúcar es el que liberamos de la naranja al exprimirla y extraerle su zumo. Comer así la fruta nos hace que dejemos de masticar, acción muy importante para saciarnos. Al beber el zumo, no damos tiempo a que llegue la señal al cerebro de que estamos comiendo, por lo que seguiremos teniendo hambre. Masticar bien los alimentos nos ayuda a perder peso, y hay estudios que demuestran que las personas que comen rápido y mastican poco tienen el triple de probabilidad de sufrir obesidad.
  • Azúcar intrínseco: es el que lleva la naranja (o cualquier fruta) per se. Al comer la fruta en su estado original, no perdemos ninguno de sus componentes naturales tan beneficiosos en nuestra nutrición como la fibra, las vitaminas, los minerales, y antioxidantes. Al tomarnos la fibra, ésta modulará los altibajos en producción de insulina, prolongará la sensación de saciedad, por lo que se tardaremos más tiempo en tener hambre otra vez. Además nos ayuda a que vayamos regularmente al baño y  la liberación de los azúcares que contiene será más lenta y sostenida, dando tiempo al organismo a responder con eficacia a este azúcar y no provocar picos elevados de glucosa en sangre que nos podrían producir un aumento de peso.

Así que ya sábes, la proxima vez que vayas a exprimir una naranja o a pedir un zumo en el bar, recuerda que en materia de nutrición aún tenemos muchos mitos que desterrar. 😉

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